top of page

Bon Appétit a la Revolución

En InfoGourmet hablamos con tres chefs franceses para conocer en profundidad la relación de los argentinos con la gastronomía gala. Bonus track: propuestas para agendar.

Gastronomía francesa

El 14 de julio de 1789 marcó un antes y un después en el mundo conocido: con la toma de la Bastilla, ese día se conmemora el inicio a la Revolución Francesa. Pero, además, fue a partir de esta fecha cuando comenzó a crecer la gastronomía gala y se dio el puntapié inicial para la conformación de los que hoy todavía conocemos como restaurantes modernos.

“Siempre se comió bien en Francia, pero después de la Revolución los chefs de la aristocracia se encontraron sin un rey a quien cocinarle y empezaron a abrir sus propios restaurantes o a cocinar en las casas de las familias burguesas”, explica Grégoire Fabre, francés y dueño de Pulpería Quilapán, un curioso espacio en San Telmo.

Y así fue como el fin de la monarquía francesa fue una apertura hasta entonces impensada en el ámbito culinario: los platos que eran reservados a las mesas reales empezaron a “liberarse” y la “alta cocina” salió a la calle.

Para Anais Gasset, socia de Cocu -una cálida y fresca boulangerie en Palermo-, esos cambios también se vieron reflejados en los sabores: “Después del Medievo, la cocina francesa se desarrollaba con amplios banquetes, muy decorados y con muchos especias. Con la Revolución Francesa, los cocineros volvieron a buscar el gusto natural de los productos locales y frescos”.

Con el paso del tiempo, esos cocineros partieron hacia nuevos rumbos y muchos se animaron a cruzar el Atlántico en busca de sabores y experiencias más allá de su tierra natal.

Tras la Revolución, los platos que eran reservados

a las mesas reales empezaron a “liberarse” y

la “alta cocina” salió a la calle<