No todo azul es Roquefort: cómo reconocer y elegir un buen queso azul
- Gisela Carpineta (@gcarpineta)
- 9 oct
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 21 oct
Aunque muchos los confunden, el Roquefort es solo una de las tantas variedades de queso azul. Te contamos cómo se elaboran, cuáles son las diferencias y cómo aprovecharlos en la cocina.

Cada 9 de octubre se celebra el Día Internacional del Queso Azul, una fecha que invita a mirar de cerca una de las joyas más complejas y versátiles del mundo lácteo. Aunque suele asociarse al Roquefort, el “queso azul” es en realidad una categoría amplia que incluye distintas variedades elaboradas con leche de vaca, cabra u oveja, con sabores y texturas que van desde lo cremoso hasta lo intensamente picante.
El verdadero Roquefort, protegido por denominación de origen, se produce únicamente en las cuevas de Roquefort, en Francia, con leche de oveja cruda. En cambio, los quesos azules que se elaboran en Argentina parten de leche de vaca y desarrollan sus características vetas azules o verdosas gracias al hongo Penicillium roqueforti, el mismo que da ese tono distintivo y aroma penetrante.
“El queso azul aporta un picor distinto, que lo hace inigualable. Para quienes se inician, recomiendo incorporarlo primero en una tabla de quesos con variedades más suaves o en ensaladas, donde combina muy bien con frutos secos, dátiles, uvas o frutillas”, explica Carolina Rosso, jefa de la planta exclusiva de queso azul de Bavaria y Santa Rosa. Esa combinación de dulce y salado ayuda a equilibrar su intensidad y resaltar su cremosidad.

La clave está en usarlo con moderación: un poco alcanza para sumar profundidad, perfume y ese toque salino que convierte un plato simple en uno memorable.
El interés creciente por los sabores intensos y la cocina con identidad está impulsando su consumo en el país. “El queso azul está creciendo año a año, pero sigue siendo una categoría con mucho potencial. Es uno de los productos más elegidos de nuestro portfolio”, comenta Sofía Ruano, Marketing Manager de Quesos en Savencia Fromage & Dairy.

Tips de maridaje
Los sabores intensos del queso azul se realzan con vinos dulces o de acidez marcada. Un clásico imbatible es acompañarlo con un vino dulce natural o un tardío, aunque también funciona muy bien con espumosos brut o con tintos de buena estructura como un Malbec joven o un Syrah.
En el plano salado, combina perfecto con nueces, peras, miel, higos o chutneys frutales. Y para los más audaces, un toque de queso azul en una burger o sobre un bife jugoso puede ser la llave de una experiencia distinta.











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